10 Señales de que estás Comiendo Demasiado Azúcar
2. Diabetes tipo 2
La diabetes tipo 2 es una afección progresiva y crónica en la que el cuerpo se vuelve resistente a la insulina, una hormona producida por el páncreas, que hace que los niveles de azúcar en la sangre de una persona sean demasiado altos. La insulina juega un papel importante en el cuerpo al garantizar que los niveles de azúcar en la sangre no sean demasiado altos o demasiado bajos, y permitiendo que el cuerpo utilice la glucosa (azúcar) que se ingiere a través de alimentos como los carbohidratos. Cuando se produce diabetes tipo 2 en el cuerpo, la capacidad de producir suficiente insulina se pierde gradualmente. No se sabe exactamente qué causa la diabetes tipo 2, pero está ampliamente asociada con factores del estilo de vida, como una dieta poco saludable y la falta de ejercicio, así como con factores genéticos.
Hay dos tipos de diabetes y el tipo 2 es, con mucho, el más común, y representa entre el 85 y el 90 por ciento de todos los casos de adultos. Se desarrolla lentamente a lo largo de muchos años y, como tal, se suele ver en adultos mayores de 45 años. Los síntomas a menudo incluyen hambre y sed excesivas, aumento y/o micción frecuente, fatiga y visión borrosa. También hay varias complicaciones graves que pueden derivarse de la diabetes tipo 2. Estos incluyen enfermedad renal, ceguera, amputación, depresión, disfunción sexual, complicaciones del embarazo y demencia.
Se cree que el azúcar está fuertemente ligado al desarrollo de la diabetes tipo 2, aunque todavía hay conjeturas sobre el vínculo directo entre los dos. Se cree que las altas cantidades de azúcares procesados en la dieta pueden conducir a la resistencia a la insulina, lo que a su vez conduce a la diabetes tipo 2, mientras que las dietas poco saludables también contribuyen a la obesidad; otro precursor de la diabetes tipo 2.
Si bien la diabetes tipo 2 es una afección grave, se puede prevenir y controlar de varias maneras, como llevar una dieta saludable, mantener un régimen de ejercicio regular y controlar los niveles de glucosa en sangre con regularidad. Desafortunadamente, a veces estos métodos no tienen éxito para mantener bajos los niveles de glucosa en sangre, lo que significa que a medida que pasa el tiempo, el cuerpo se vuelve cada vez más resistente a la insulina. Discutir más opciones con su profesional de la salud es imprescindible para mantener el control y decidir el camino correcto del tratamiento.